MINISTRY to SPANISH-SPEAKING
LA MISA DOMINICAL SE OFRECE EN ESPANOL:
Evansville, IN
Iglesia Catolica Natividad
Los domingos
Misa a las mediodia
Huntingburg, IN
Iglesia Santa María
Los sábados
Misa a las 7:00 p.m.
Dale, IN
Iglesia San José
Los domingos
Misa a las 10:30 a.m.
Washington, IN
Iglesia Santa María
Los domingos
Misa a las 3:30 p.m.
Jasper, IN
Iglesia San José
Misa en la Capilla del Centro Parroquial
Los domingos
6:30 p.m.
Nota Bién: En cada sitio habrá oportunidad de confesarse.
SPANISH LANGUAGE MASS SCHEDULE:
Every Sunday -- noon
Nativity Church
3635 Pollack Avenue
Evansville, IN
Every Saturday -- 7:00 pm
St. Mary Church
313 N. Washington Street
Huntingburg, IN
Every Sunday -- 10:30 am
St. Joseph Church
8 E. Maple Street
Dale, IN
Every Sunday -- 3:30 pm
St. Mary Church
114 W. Van Trees Street
Washington, IN
Every Sunday -- 6:30 pm
St. Joseph Parish Center Chapel
1020 Kundek Street
Jasper, IN
Newsletter/Boletín
Sr. Karen Durliat,
Director
Rev. Eugene Heerdink, Sacramental Minister
Guadalupe Center
511 E. Fourth Street, Suite 1
Huntingburg, Indiana 47542
Phone: 812-683-5212
Fax: 812-683-9012
E-mail: kdurliat@evansville-diocese.org
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¿Por qué Católico? Primera parte una de una serie de cinco Perspectiva histórica Mi niñez, y la de mis hermanos, transcurrió durante los años 30 y los años 40. Crecimos en una granja y no teníamos acceso a las escuelas católicas. Nuestra parroquia St. Bernard en Frenchtown, Indiana, fue fundada en 1849. Alguna vez había tenido una escuela pero en nuestro tiempo ya estaba cerrada. Nuestro programa de educación religiosa era el CCD, Confraternidad de la Doctrina Cristiana. La Confraternidad de la Doctrina Cristiana (CCD) fue una respuesta a la necesidad de pasar la fe a todos los miembros de la iglesia católica. La confraternidad fue fundada en 1592 en Roma. En varias ocasiones durante el siglo diecinueve, los obispos de los Estados Unidos intentaron proporcionar un libro de texto de la doctrina cristiana uniforme para que fuese utilizado por todos los católicos. Poco antes de la fundación de la diócesis de Vincennes en 1834, los obispos de los Estados Unidos trabajaron en la presentación de un texto común. En 1829, los obispos reunidos en el Primer Consejo Provincial de Baltimore decretaron: “Será escrito un catecismo que se adapte mejor a las circunstancias de la Provincia; presentará la doctrina cristiana como está explicada en el Catecismo del Cardenal Bellarmine (1597), y cuando sea aprobado por la Santa Sede, será publicado para el uso común de católicos.” (Decreto xxxiii) No sucedió. La rápidamente creciente Iglesia de los Estados Unidos por las vastas extensiones occidentales marcó aún más esa necesidad. El Obispo Simón Bruté fue designado primer obispo de Vincennes en 1834. En respuesta a su súplica urgente por ayuda para pasar la fe a la gente joven en su diócesis, una Hermana de la Providencia, de Bretaña, Francia, llegó a los Estados Unidos en 1840 para establecer una comunidad en Terre Haute. Ahora es conocida como Santa Teodora Guerin, S.P. El Obispo Bruté murió en 1839, poco antes de que la Santa Madre Teodora Guerin llegara. Fue sucedido por el Obispo Celestine de la Hailandiére La Iglesia San José en Jasper, había sido fundado en 1837. Fue la sede de la primera Escuela Católica establecida por la Santa Madre Teodora en nuestra diócesis. Como no se contaba con un texto uniforme para la educación religiosa, sólo podemos asumir que ella trajo consigo la metodología pedagógica de la educación religiosa usada en su Francia nativa. La santa Madre Teodora llevó adelante siempre tan fielmente la misión de proclamar el Evangelio a los jóvenes en nuestra diócesis y aún más allá. Ella y sus Hermanas no se daban abasto para suplir la demanda por maestros de religión. Sólo necesitamos darle un vistazo a las “Fechas Memorables” en nuestro anuario diocesano para darnos cuenta de la rápida expansión y las nuevas parroquias. Después de su heroico y valeroso compromiso de llevar adelante la misión del Evangelio, la Santa Madre Teodora murió en 1856. La Madre Teodora Guerin S.P. fue canonizada santa en octubre del 2006. Ella es la primera santa canonizada en el Estado de Indiana. La semana próxima: “El Catecismo de Baltimore”
¿POR QUÉ CATÓLICO? Segunda parte de cinco El Catecismo de Baltimore Mis hermanos y yo crecimos en una granja en la Indiana rural meridional. Éramos miembros de la Parroquia de San Bernardo en Frenchtown, en la colina de Depauw, Indiana, en la carretera estatal 64. Los ocho de nosotros recibimos nuestra educación religiosa primaria de nuestros padres con la ayuda del Catecismo de Baltimore. Atendíamos a la educación religiosa en la iglesia parroquial las mañanas de los domingos o todo el día el primer sábado de cada mes, excepto en el verano. En esos días de los años 40, el año escolar terminaba el 30 de abril. En la mitad de mayo, se apartaban del trabajo de la granja dos semanas para atender a dos semanas de Catecismo enseñado por las Hermanas Benedictinas quienes acababan de finalizar el año escolar en nuestra vecina Parroquia de St. Michaels en Bradford, Indiana. Las dos semanas culminaban con la celebración solemne de la Comunión para los graduados del octavo grado, cuando formalmente repetíamos nuestro compromiso bautismal mientras sosteníamos una vela encendida, recordando la que les fue presentada a nuestros padrinos en nuestro bautismo. Mientras que nuestros padres nos disciplinaron para estudiar, formaron en nosotros la conciencia y la fidelidad a nuestra fe católica. La realidad es que en la enseñanza católica gastábamos nuestros dientes masticando las fórmulas del Catecismo de Baltimore. El catecismo empleaba el simple formato del método “preguntas y respuestas”. Su enfoque pedagógico era el aprender de memoria. La memorización de las preguntas y respuestas en el Catecismo de Baltimore se afianzaba con la repetición. Nuestros padres insistían en que nos preparamos bien escuchándonos pacientemente y felicitándonos por nuestras proezas memorizando las respuestas a las predecibles preguntas. Los hermanos también escuchábamos y nos corregíamos los unos a los otros en esas repeticiones. El Catecismo de Baltimore fue escrito teniendo en mente que fuese “adecuado para la edad”. Se puede recordar que los libros eran “codificados por colores.” Recuerdo las ediciones azules y verdes. Como muchacho se sentía bien graduarse al nivel siguiente de la educación religiosa. A través de mis años tanto de estudiante como de practicante de la educación religiosa he llegado a apreciar cada vez más el éxito del Catecismo de Baltimore, hasta la fecha no tiene paralelo. Fue el texto oficial para la educación religiosa en Estados Unidos hasta 1960. (Incidentalmente, fui ordenado sacerdote en 1961.) Por lo que le faltaba en profundidad al Catecismo de Baltimore, ciertamente proporcionaba un marco al cual los fieles podíamos fijar nuestro aprendizaje experiencial a través de las etapas de desarrollo de la vida, incluso hasta de la muerte. Como un seminarista y sacerdote, me considero grandemente privilegiado por haber podido estudiar filosofía y teología. Tomando esas clases, recuerdo que a menudo me decía a mi mismo: “¡Oh, ahora entiendo!” Incluso hoy, aprecio su simplicidad al presentar realidades teológicas profundas incluso a los creyentes más jóvenes. ¿Era hora para un cambio? ¡Absolutamente! La semana próxima: ¡Los años 60 desde el ojo de la tormenta! ¿POR
QUÉ CATÓLICO? Tercera parte de cinco ¡Los años 60 desde el ojo de la tormenta! Después de mi ordenación como sacerdote el 7 de mayo de 1961, ese otoño fui asignado como profesor de religión en la nueva Escuela Secundaria Católica Obispo Chatard. Mi desempeño sacerdotal, desde ese momento fue escrito con guión: un pie en la vida de la parroquia y el otro en un ministerio especializado. Como sacerdote neófito, no reconocí que la transición de una educación religiosa basada en el catecismo ya había comenzado, tampoco estaba preparado para ella. Empezando porque probablemente no comprendía las palabras. Como el nuevo asistente del párroco de la Iglesia de St. Matthew en Indianápolis, me asignaron para que fuera el profesor de la C de la DC de la secundaria para los jóvenes que no asistían a escuelas católicas. No había un texto estándar para que un sacerdote siguiera. Me dejaron con el “Hi-Time”, un enfoque contemporáneo a la educación religiosa. Carecía de sustancia. Tendía a desarrollarse basándose en la experiencia personal de los estudiantes en relación a temas de la vida mientras que a penas tocaba lo relacionado con los principios de la fe. En la misma carta de nombramiento donde me asignaban a San Matthew, me designaban también para que enseñara religión en la secundaria Obispo Chatard, una nueva secundaria recién abierta el otoño de 1961. Comenzó con sólo el primer año de secundaria. El programa contemporáneo de religión “En búsqueda de la Felicidad”, adoptado por la secundaria Obispo Chatard, era uno requerido por la Oficina Arquidiocesana de Educación Católica. Era muy profundo. Tenía el carácter de un curso combinado de historia de la iglesia y de teología. No era más atractivo para los estudiantes de la secundaria que las clases de la C de la DC para los estudiantes de escuelas no católicas. Desafortunadamente, el escarpado enfoque académico de esas series dejaba a la imaginación del profesor el hacerlo “pertinente” a lo que estaba pasando en la nación y en el mundo: la convocatoria del Papa Juan XXIII al Concilio Vaticano; la guerra de Vietnam; los asesinatos del Presidente John F. Kennedy, del Reverendo Martin Luther King Jr. y del Senador Robert Kennedy. Muy de cerca estarían los cambios externos y cataclísmicos emanados del Concilio Vaticano II. Algunos profesores de religión trataron de hacerlo pertinente yéndose a los extremos con extrañas sugerencias: por ejemplo, soda y hojuelas de papas como elementos de la Eucaristía en lugar del pan y del vino. Sacerdotes casados, en la mente de muchos, pensaban que en pocos días sería una certeza. En los salones de mi secundaria, el celibato opcional siempre encendía grandes discusiones. En pocas palabras, fueron días descabellados. “Pertinente” llegó a ser la palabra de código para la siguiente década. ¿Es la Iglesia pertinente o no lo es? Muchos pensaron que no. La “incambiable iglesia” estaba en proceso de cambio aún cuando los principios de fe permanecían intactos. El enfoque de la educación religiosa no estuvo exento de las torturas del cambio. También tenía que ser pertinente, lo que significaba que parecía seguir los caprichos de la persona que definía la palabra La primera escuela católica en los Estados Unidos fue fundada por una mujer laica, Elizabeth Ann Seton, quien más tarde fue Santa Elizabeth Ann Seton – la primera americana en ser canonizada. Pero durante muchas décadas, el fiel católico había llegado a identificar las Escuelas Católicas con la presencia de sacerdotes y religiosos. Siendo parte del tenor del cambio, muchos sacerdotes y muchos religiosos y religiosas abandonaron las aulas de nuestras escuelas católicas y el feligrés católico estaba en frente a un no bienvenido regreso a los primeros tiempos. ¿Seguirían ellos apoyando las escuelas católicas que ya no tenían religiosos ni sacerdotes como maestros? La próxima semana: Los años 70: Mariposas y Collages
¿POR QUÉ CATÓLICO? Parte cuarta de cinco Mariposas y Collages El péndulo había oscilado. La “caída libre” de los años 60 dio lugar a un cambio del enfoque académico de la educación religiosa al extremo opuesto: de lo aparentemente sólo intelectual a lo aparentemente sólo formativo o experiencial. Para el típico personal de la parroquia, un “nuevo jovencito” había llegado al equipo: el Director de Educación Religiosa. Ese empleado de la parroquia debía estar a la par del Director de la escuela católica. Muchos religiosos que habían dejado las escuelas católicas solicitaron ése todavía indefinido papel para el cual no estaban preparados. A nivel diocesano y arquidiocesano, el cambio dio lugar a un nuevo departamento de Educación Religiosa. En la arquidiócesis de Indianápolis, fue situado en la Oficina de Educación Católica. En ese momento la Oficina de Educación Católica de la arquidiócesis tenía dos departamentos: uno para la Educación Religiosa y uno para la escuela. Trabajaban uno al lado del otro, lo que no siempre se traducía como que “trabajaban juntos.” El paralelismo no se traducía en integración de esfuerzo y de misión común. En la primavera de 1970 el Arzobispo George Biskup me había pedido que fuera el Superintendente de las Escuelas Católicas para la arquidiócesis de Indianápolis, en 1974, después de que el sacerdote-director del departamento de Educación Religiosa dejara el ministerio activo del sacerdocio, el arzobispo Biskup me pidió que unificara la Oficina de Educación Católica. Debía ser el Superintendente de Educación Católica con la tarea de “unificar” la oficina. Trágicamente, los anteriores sobrios textos de las series de Religión, los que parecían ser solamente intelectuales, fueron totalmente abandonados. Fueron substituidos por los que parecían ser solamente formativos o experienciales, por los que no contuvieran nada que presentara la esencia de la fe católica de una manera consistente. Eso se dejaba a los padres y a los maestros de educación religiosa. El extremismo de la “relevancia” prevaleció. La representación experimental de la fe estaba en boga. Descripciones de la fe parecían cobrar vida con la fabricación de cuadros de collages. Las mariposas eran una expresión de la esperanza del futuro, un símbolo de la resurrección y felicidad eterna. Mientras que este enfoque ayudaba a la gente joven a experienciar su fe, carecía de esencia. Se empezó a cuestionar el porqué ser católico. En las escuelas públicas no parecía ser diferente. Sólo se necesita que recordemos una de las parábolas más memorables de las que Jesús usó. Representa todos los niveles de compromiso en la fe. Las mariposas y los collages nos hablan de las semillas que caen en un suelo poco profundo, por una tiempo prosperan pero luego mueren. El suelo poco profundo no permite que las raíces de la fe se arraiguen. Otra palabra clave que surgió durante este período fue “formación” en la fe. Si hay esencia se puede intercambiar esa palabra con experiencial. No se puede formar o ser formado sin información. La carencia de la información es el fallo fatal para un enfoque solamente experiencial a la educación religiosa. A pesar del notorio documento de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos en 1972, “Enseñar como lo hizo Jesús,” y de la publicación del Directorio Nacional Catequético, hubo un gran vació en cómo la iglesia pasó la fe después del Concilio Vaticano II. El resultado habría podido ser previsto. Ahora hay una generación y la mitad de los católicos que no tienen ningún recuerdo de los principios de la fe católica según lo enseñado cuando utilizábamos el Catecismo de Baltimore. ¿Por qué este asunto un punto de importancia decisiva? Porque la iglesia insiste que los padres son los maestros primarios de los hijos. Los padres deben pasar la esencia de la fe a sus hijos siendo ellos mismos ejemplo en su vivencia de la fe. Sin que haya falta en ellos mismos, ahora hay una generación y una mitad de los padres cuya formación religiosa esta representada por la era de las “Mariposas y Collages.” No aprendieron la esencia en la forma simple que había sido presentada previamente por el Catecismo de Baltimore, ni aprendieron la profundidad teológica de las series de la religión de los años 60. Para afianzar mi punto, me atrevo a utilizar otra imagen terrena. La tundra del norte congelado. En mi juicio la iglesia está pidiendo demasiado a nuestros padres de la era moderna sin darles la asistencia necesaria. La tundra está intensamente congelada, durante el breve verano ártico la parte más superficial se derrite. Si uno camina sobre ella, se resbala. Eso pasa con la fe que no tiene raíces profundas. Cuando es desafiada, una fe poco profunda puede sucumbir fácilmente a los embates de las dificultades comunes, personales. Las iglesias siéntete–bien llegan a ser las más atractivas. El espíritu del indiferentismo se introduce en la psique e incluso en la propia conciencia. Los padres, cuyas débiles raíces no se sumergen en las profundidades de la fe, deben encontrar sumamente difícil sentirse seguros para pasar la fe a sus hijos aún cuando es su responsabilidad, ellos mismo están batallando con una fe frágil. La próxima semana: ¿Por qué no Católico?
¿POR QUÉ CATÓLICO?
¿POR QUÉ NO CATÓLICO? Parte cinco de la serie Grandes progresos se han llevado a cabo en nuestra Iglesia para ayudar a pasar la fe a toda nuestra gente, especialmente a los jóvenes. La publicación del Catecismo de la Iglesia Católica y del Catecismo Nacional de la Iglesia Católica proporciona la esencia que está llenando los vacíos causados por la “caída libre” que siguió al Concilio Vaticano II. Lo maravilloso de esto es que con la tecnología moderna están disponibles vía la Internet. Del extremo de sólo aprender de memoria los principios de la fe Católica a el sólo aprendizaje experiencial con poca esencia, ha surgido una mezcla. ¡Gracias a Dios! Dentro de la iglesia han surgido múltiples movimientos que han servido de puente sobre este vacío. Para los adultos estos movimientos incluyen el Movimiento de Cursillos y el Movimiento Carismático de Renovación. Desde hace largo tiempo la Diócesis de Evansville ha sido un participante del “Movimiento Cristo Renueva Su Parroquia.” Hoy en día sigue siendo fuerte. La dirección del Movimiento Familiar Cristiano se encuentra en el Centro Católico de la Diócesis de Evansville. Es un faro de esperanza para todas las parejas de casados, es un complemento de nuestra participación en Constructores de Matrimonios en la Comunidad. Para la gente joven de la Diócesis de Evansville, tenemos un muy vibrante movimiento “Adolescentes al Encuentro con Cristo”. Centrado específicamente tanto en la comprensión como en la celebración de la Eucaristía hemos identificado al antes “Juventud 2000” como la nueva “Fuente y Cumbre.” En nuestra diócesis celebramos la presencia del “Movimiento de Comunión y Liberación” conocido como CL. Este movimiento reta a adultos jóvenes de 18-35 y más a vivir la fe como el Jesús encarnado en mundo en el cual viven. El CL va aún más profundo que la simple pregunta “¿Qué haría Jesús?” Ahí hay también un componente para los miembros en edad de escuela secundaria. La “Theology on Tap” es también otro popular medio para que la gente joven haga preguntas y desafíe su fe en un asilo seguro. Sin embargo es fugaz. “Por qué no Católico?” es la pregunta básica que los que tienen serias inquietudes deben hacerse si esperan encontrar la paz del alma frente a la responsabilidad asumida en el Bautismo y renovada en la Confirmación. Por último, si no estuviese convencido de que nuestras escuelas católicas, cuando están disponibles, son la mejor manera de pasar la fe a nuestros jóvenes, ¡las cerraría inmediatamente! No necesitamos duplicar lo que la educación pública puede hacer. La semana próxima: ¿Por qué católico? El programa
¿POR QUÉ CATÓLICO?
El programa Puede que se sienta ofendido o insultado por esa pregunta pero es importante que sepa que un estudio reciente llevado a cabo en jóvenes católicos de entre 13 y 19 años de edad presenta una muy reveladora información. Expresando en qué creen y por qué creen, esos jóvenes católicos fallaron tristemente al compararlos con jóvenes de otras religiones cuando debieron expresar qué creen y porqué lo creen. Si usted se siente mal ante en esa desagradable información, por favor deténgase y reflexione por un momento. Ésos son sus hijos. Así pues, continuando con mi franqueza, debo preguntarle a ustedes padres ¿por qué ellos no pueden expresarse? ¿Por qué sus hijos son incapaces de expresar coherentemente lo que creen? ¿Y, por qué no pueden expresar a otros lo que sostienen en la fe y por qué lo creen? Recuerden que ustedes como padres son los principales maestros de la fe de sus hijos. Ustedes no pueden abdicar a esa responsabilidad. No pueden esperar que otra persona lo haga por ustedes. Oh, sí, ustedes padres tienen derecho de esperar que la comunidad de la Iglesia le asista en realizar su responsabilidad. Sin embargo, ustedes no tienen ningún derecho de descargar esa responsabilidad sobre otras personas, esperando que sus hijos aprendan los principios de la fe y sean formados en ella por otras personas. La instrucción de palabra y ejemplo por parte de los padres es esencial. Si ustedes padres no están comprometidos con la fe, sus hijos son dejados a los caprichos de la sociedad. Los catequistas son impotentes. ¿Están ustedes satisfaciendo su obligación de padres de instruir y formar a sus hijos en la fe con la palabra y el ejemplo? ¿Lo están ustedes haciendo? ¿Necesitan ayuda? Ha sido satisfactorio para mí el que 49 de nuestras 70 parroquias hayan firmado para participar en ¿POR QUÉ CATÓLICO? Sin embargo, es una gran decepción, que 21 parroquias hayan elegido no ofrecer esta oportunidad a ustedes padres, abuelos, padrinos, patrocinadores y catequistas voluntarios. ¡Eso me preocupa! ¡Pregúntele a su párroco por qué no! ¿Es usted capaz de hablar inteligentemente sobre de lo que cree? ¿Puede usted defenderlo? ¡Si usted no puede, no espere que sus hijos lo hagan mejor!
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